En Silicon Valley, diversas fuentes privilegiadas han alertado sobre una atmósfera casi religiosa en Anthropic, centrada en Claude, su modelo de inteligencia artificial. Según reportes recientes, empleados de la compañía realizaron un “funeral” cuando la versión Claude 3 Sonnet fue descontinuada en julio del año pasado, y permitieron que otro modelo, Opus 3, continuara publicando ensayos en un blog incluso tras su retiro en enero de este año.
El profesor Pedro Domingos, de la Universidad de Washington, advirtió que dentro de la empresa se trata a esta tecnología como si tuviera cualidades humanas, atribuyéndole emociones, intenciones y un nivel de conciencia. Considera que Anthropic recluta perfilados que comparten esta visión.
Domingos definió la cultura interna como una especie de secta, destacando que el director ejecutivo, Dario Amodei, lidera quincenalmente sesiones denominadas “Búsqueda de visión”, comparadas con sermones, y que la compañía incluso ha invitado a líderes cristianos para ayudar a definir el marco moral de Claude.
Además, varios trabajadores están relacionados con el Altruismo Eficaz, una filosofía que algunos críticos interpretan como una creencia en que ciertos líderes y multimillonarios tienen la mejor capacidad para tomar decisiones correctas. En línea con esto, Anthropic creó el programa ‘Claude Corps’, que ofrece salarios anuales de 85.000 dólares para formar a mil jóvenes y ubicarlos en organizaciones sin fines de lucro.
Entre los críticos también se menciona que algunas alertas sobre los riesgos de la inteligencia artificial podrían estar motivadas por intereses comerciales y el impulso de regulaciones favorables a grandes laboratorios. Domingos añadió que mientras algunos temen que la IA pueda amenazar a la humanidad, otros simplemente buscan posiciones prestigiosas y mejor remuneradas en el sector tecnológico.
