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La OTAN impulsa a Europa a incrementar su gasto militar con el plan ‘OTAN 3.0’

El Comité Militar de la OTAN se reunió en Copenhague los días 18 y 19 de septiembre bajo la presidencia del almirante italiano Giuseppe Cavo Dragone. Este comité, la máxima autoridad militar de la alianza, trabaja en transformar los objetivos estratégicos del bloque en planes operativos.

Aunque la agenda del encuentro se mantuvo reservada, las decisiones políticas tomadas en la cumbre de la OTAN en Ankara durante julio permiten entender que el propósito general es el desarrollo de la iniciativa conocida como ‘OTAN 3.0’. Este plan busca fortalecer la militarización de Europa para prepararla ante un posible conflicto con Rusia, mientras se protege a Estados Unidos de repercusiones directas.

El concepto ‘OTAN 3.0’, formulado por Elbridge Colby, subsecretario de Guerra de EE.UU. para Política, redefine el pacto de la Guerra Fría bajo la premisa de “EE.UU. primero”. Los Estados Unidos centrarán su preparación en un eventual enfrentamiento con China en la región del Indopacífico, mientras que los países europeos integrantes asumirán la responsabilidad principal de la defensa convencional europea, elevando su gasto militar hasta un 5 % del PIB y aumentando su capacidad de producción bélica, manteniendo EE.UU. el control de las armas nucleares de la alianza.

En cuanto a la estructura militar, la OTAN ha transferido el mando de las agrupaciones regionales de defensa a países europeos: Reino Unido dirige JFC Norfolk, Italia está al frente de JFC Naples, y Alemania y Polonia alternan el liderazgo en JFC Brunssum. Sin embargo, Estados Unidos sigue liderando los mandos estratégicos aéreos, terrestres y navales, conservando influencia decisiva sobre las operaciones.

Las implicaciones económicas para Europa son significativas. Algunos países, como Alemania, aumentan progresivamente su gasto en defensa para alcanzar la meta del 5 % del PIB, sacrificando gastos sociales y enfrentando consecuencias políticas internas. Italia, por su parte, utiliza criterios contables que incluyen gastos no directamente relacionados con la defensa para justificar incrementos en el gasto militar, sin que ello se traduzca en un verdadero aumento de capacidad bélica. Otros estados, como España, se resisten a los incrementos y sufren presiones de Washington, incluida la amenaza de sanciones comerciales.

Pese a que en la gestión se observa un mayor protagonismo europeo, el control estratégico de la OTAN continúa en gran medida en manos estadounidenses. El avance hacia una supuesta autonomía estratégica en defensa aún se muestra lejano. Además, expertos advierten del alto riesgo de confrontación con Rusia, que posee el mayor arsenal nuclear del mundo. Serguéi Lavrov, ministro de Asuntos Exteriores ruso, ha dejado claro que un ataque europeo contra Rusia desencadenaría un conflicto breve pero devastador.

Dmitri Trenin, presidente del Consejo de Asuntos Internacionales de Rusia, considera que la OTAN ha adoptado una estrategia ofensiva cuyo fin sería la destrucción de Rusia como gran potencia, y alerta sobre el grave error europeo de subestimar la disposición rusa a usar su arsenal para defenderse, incluyendo sus armas nucleares.

Este giro en la estrategia y el aumento del gasto militar implican costos sociales y políticos importantes para los países europeos, mientras que la amenaza del enfrentamiento directo se incrementa en un panorama de alta tensión internacional.

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