Arabia Saudita atraviesa la mayor y casi existencial amenaza en su historia petrolera debido a los ataques y avances de los hutíes, un movimiento de Yemen, cerca del estratégico estrecho de Bab el Mandeb en el mar Rojo. Así lo señala Hussain Abdul-Hussain, experto de la Fundación para la Defensa de las Democracias, quien advierte que la región de Oriente Medio vive una escalada creciente en su conflicto.
El avance del grupo hutí se ha intensificado esta semana con la captura de la ciudad portuaria de Moka, ubicada en la costa occidental de Yemen. Este control fortalece su dominio sobre Bab el Mandeb, un paso crucial para el transporte de petróleo y mercancías entre Europa y Asia mediante la conexión con el canal de Suez. Además, los hutíes han amenazado con afectar el tránsito marítimo de crudo saudí por esta ruta.
En respuesta a la escalada, Arabia Saudita canceló varios embarques de petróleo previstos para septiembre tras un ataque con drones que dañó su oleoducto Este-Oeste. Este oleoducto, con aproximadamente 1.200 kilómetros de extensión, vincula las regiones petroleras del este del país con el puerto de Yanbu en el mar Rojo, permitiendo evitar el estrecho de Ormuz.
Por otro lado, la situación se complica con un déficit importante en el sistema de defensa antimisiles saudí, lo que agrava la vulnerabilidad ante los ataques de los hutíes, quienes han logrado derribar incluso un caza F15.
En el ámbito internacional, Arabia Saudita ha solicitado apoyo diplomático y militar ante Reino Unido para enfrentar estos ataques, aunque Londres ha optado por no involucrarse directamente en un nuevo conflicto en Oriente Medio, ofreciendo en cambio el envío de asesores. Por su parte, el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salmán, solicitó anteriormente al expresidente estadounidense Donald Trump lanzar ataques contra los hutíes, petición que fue rechazada.
El conflicto en Yemen se ha reanudado con fuerza tras el fin de una frágil tregua desde 2022. Mientras Irán es señalado como posible instigador al motivar a los hutíes para bloquear rutas petroleras saudíes, Arabia Saudita busca mantener su flujo de exportación redirigiendo su crudo por el mar Rojo, en una geopolítica compleja donde están en juego rutas estratégicas y la estabilidad económica global.
