Thaissa de Oliveira Marques, de 21 años, fue asesinada el 11 de septiembre en Londrina, estado de Paraná, Brasil, por un sujeto que la apuñaló 44 veces tras intentar abusar sexualmente de ella sin éxito. El crimen tuvo lugar en el estacionamiento de un gimnasio donde la joven trabajaba recientemente repartiendo volantes promocionales.
La policía identificó al principal sospechoso como Gabriel de Andrade, también de 21 años, quien fue detenido cerca del lugar el mismo día del ataque. Antes del hecho, Thaissa envió varios audios a un amigo alertando sobre el acoso constante de Andrade, quien solía visitar repetidamente el gimnasio con la intención de hablar con el gerente.
En los mensajes, la víctima relató cómo el agresor estudiaba las instalaciones y mostró preocupación por las condiciones de seguridad del lugar, esperando que las cámaras de vigilancia o el personal pudieran intervenir en caso de que algo ocurriera.
Tras cometer el asesinato, Andrade huyó y se detuvo en una calle cercana debido a una lesión en su mano. Fue auxiliado por personas que creyeron en la versión de un asalto. Sin embargo, al ser interrogado por la policía, confirmó su responsabilidad en el homicidio.
La defensa del acusado indicó que él padece Trastorno del Espectro Autista (TEA) y pidió que esta condición sea considerada en la investigación. Aunque inicialmente confesó el crimen y el intento de violación, luego se contradijo alegando que no recordaba el asesinato y que solo había ido al gimnasio.
La familia de Thaissa, quien estudiaba nutrición, manifestó su profundo dolor por la tragedia. Un familiar describió lo sucedido como una brutalidad indescriptible y una verdadera monstruosidad.
