En la provincia china de Hunan, un hombre de 35 años con discapacidad intelectual fue ingresado en un hospital tras experimentar dolor y sangre al orinar. A pesar de presentar signos vitales estables, una exploración inicial detectó una sombra próxima a su corazón.
Una ecocardiografía reveló la presencia de una aguja metálica de 36 milímetros dentro de la cavidad ventricular, atravesando el pericardio y moviéndose al ritmo del ventrículo izquierdo. Posteriores estudios identificaron varios objetos metálicos distribuidos en la pared abdominal, pelvis, vejiga y pene del paciente.
Debido al riesgo grave que suponía la aguja alojada cerca del corazón, los médicos decidieron realizar una cirugía para extraer este objeto corroído y sin signos visibles de ingreso reciente en el cuerpo. En una intervención posterior también retiraron agujas de la vejiga, algunas con incrustaciones similares a cálculos.
El paciente tuvo una recuperación satisfactoria. Sin embargo, ni él ni su familia pudieron explicar cómo llegaron estos elementos a su organismo. Se sabe que dos años antes ya le habían extraído dos agujas similares del abdomen, pero los médicos actuales no contaban con ese historial, por lo que se desconoce si la presencia de las agujas fue accidental o intencionada.
