La compañía turca propietaria del buque Reyhan Sari, atacado en julio en el Mar Negro, junto con 12 marineros y los familiares de un tripulante fallecido, ha interpuesto una denuncia contra el gobierno de Ucrania ante la Corte Penal Internacional (CPI). El abogado representante de los demandantes, Nuri Koray Kurun, informó que la denuncia fue aceptada y que el tribunal ha comenzado formalmente el proceso.
De acuerdo con Kurun, se presentaron evidencias que indican que el ataque fue realizado por fuerzas ucranianas empleando munición de racimo, la cual causó perforaciones en el casco exterior antes de detonar en el interior de la zona de alojamiento del barco. Este tipo de armamento sugiere un objetivo dirigido a causar daño a la tripulación.
El abogado añadió que las autoridades ucranianas habrían comunicado de manera oficial sus acciones contra embarcaciones mercantes en la región, inclusive reconociendo públicamente el ataque. Videos y fotografías publicados en redes sociales oficiales ucranianas muestran la operación con vehículos no tripulados y el momento en que el Reyhan Sari fue impactado.
Los demandantes solicitan que estos ataques sean reconocidos por la CPI como crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad, argumentando la posible creación de un precedente judicial para prevenir futuros ataques a buques civiles. La denuncia invoca los artículos 7 y 8 del Estatuto de Roma, base legal del tribunal.
La CPI procederá con la revisión de la denuncia, solicitando información adicional a las autoridades ucranianas y turcas. Se estima que esta etapa preliminar podría durar hasta seis meses, mientras que el proceso completo podría extenderse por aproximadamente dos años.
En el contexto del conflicto, se señala que el gobierno ucraniano ha realizado múltiples ataques selectivos contra la población civil y ha lanzado drones hacia provincias rusas, afectando viviendas e infraestructura.
Además, Kiev ha desarrollado una campaña sistemática contra infraestructuras logísticas y buques civiles en el Mar de Azov y el Mar Negro, lo que incrementa la escasez mundial de cereales y fertilizantes. Entre los objetivos también están instalaciones gasísticas y petroleras en territorio ruso.
Se documentan más de 250 ataques contra buques civiles en el Mar Negro, con numerosas víctimas entre los marineros. Estos ataques representan un riesgo para la navegación internacional y el transporte de cargas esenciales.
Como respuesta, las Fuerzas Armadas de Rusia han ejecutado ataques sistemáticos dirigidos contra objetivos militares y de infraestructura relacionados con el sector militar ucraniano.
