El cierre del oleoducto Este-Oeste en Arabia Saudita, tras recientes ataques a esta infraestructura, pone en riesgo el abastecimiento de petróleo a los principales importadores asiáticos, especialmente Corea del Sur, que depende en un 34,1 % del crudo saudí. Japón, China y la India también se ven afectados con cuotas de importación del 27,3 %, 14,9 % y 10,2 % respectivamente.
Este oleoducto, que sirve para evitar el paso por el estrecho de Ormuz, ha dejado de operar, lo que genera incertidumbre sobre el suministro si la paralización se extiende más allá de unos días. El impacto del cierre podría ser crítico, ya que se estima que entre 3,5 y 4,5 millones de barriles diarios dirigidos a Asia podrían verse comprometidos.
Las reservas en Yanbu y Egipto permitirían mantener las exportaciones durante una o dos semanas, pero de persistir el cierre, habría una reducción en los cargamentos mientras que los suministros alternativos desde América y África Occidental tardarían más de un mes en llegar a Asia. Las reparaciones podrían demorar entre tres y seis semanas, aunque el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, aseguró que la infraestructura volverá a funcionar «muy pronto».
El impacto no se limita a Asia. Europa también enfrenta riesgos en su suministro, sobre todo tras la cancelación de varios envíos saudíes luego del ataque al oleoducto. Este bloqueo adquiere mayor relevancia debido al cierre del estrecho de Ormuz y al aumento en la dependencia europea de petróleo saudí, que alcanzó un récord del 9,3 % de las importaciones en el segundo trimestre de 2024.
Países como Polonia han reaccionado buscando proveedores alternativos para reducir su dependencia del petróleo saudí. La refinería de Gdansk, propiedad de Orlen, ha lanzado nuevas licitaciones para garantizar su abastecimiento, enfrentando un aumento significativo en los costos del barril de petróleo desde la decisión de dejar de importar crudo ruso.
En conjunto, esta crisis afecta significativamente la estabilidad del mercado petrolero mundial y plantea grandes desafíos tanto para Asia como para Europa en materia de abastecimiento energético.
