Wilber Rafael Garcés Pérez, un venezolano de 28 años que fue alcanzado por una bala disparada por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Austin, Texas, se pronunció por primera vez desde su detención. Garcés aseguró que aún tiene el proyectil alojado en su cuerpo y destacó que se encuentra afectado por la herida.
Actualmente está recluido en el South Texas ICE Processing Center en Pearsall, luego de ser trasladado desde el hospital donde recibió atención tras el incidente ocurrido el pasado domingo. Según explicó, los médicos decidieron no extraerle la bala debido a que se encuentra próxima a la columna vertebral, lo que le genera preocupación por la falta de una atención adecuada.
El hombre cuestionó la versión oficial presentada por la jefa de la Policía de Austin, Lisa Davis, que había señalado una persecución a pie. Garcés afirmó que permaneció dentro de su vehículo y que las autoridades no activaron luces o sirenas ni le ordenaron detenerse antes de que impactaran su automóvil.
En su relato, detalló que tras el impacto lateral realizó una vuelta en U buscando un lugar para estacionar cuando recibió el disparo. No sabe con exactitud cuántas veces dispararon, pero aseguró que sólo sintió el impacto de una bala.
El suceso tuvo lugar cerca de la 1:00 PM, en la zona de U.S. 183 y Anderson Square al norte de Austin. Garcés, quien trabaja como repartidor de comida, fue herido en el torso y trasladado a un hospital donde estuvo en estado grave pero estable. Posteriormente recibió el alta y quedó bajo custodia migratoria.
Además, el venezolano denunció las condiciones en las que permaneció durante sus primeras horas detenido, indicando que solicitó atención médica y al principio sólo le proporcionaron agua. Aproximadamente una hora después fue examinado por una enfermera, quien le suministró una pastilla. También señaló que tuvo que dormir en el suelo y en un lugar frío.
