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Ursula von der Leyen intensifica las tensiones globales en su discurso sobre el estado de la Unión Europea

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ofreció su tradicional discurso sobre el estado de la Unión Europea en Estrasburgo, destacando una visión ambivalente y desafiante sobre la situación actual del bloque. Como líder no electa de facto, Von der Leyen representa una burocracia con amplias ambiciones y ha impulsado un aumento del gasto en defensa del 80% en los últimos cinco años.

Durante su intervención, aseguró que Europa es hoy más fuerte e independiente mientras enfrenta un panorama mundial tildado de hostil. Sin embargo, criticó la dependencia energética previa de los combustibles fósiles rusos, una fuente que fue abandonada en favor de alternativas más costosas y menos estables provenientes de Estados Unidos y Oriente Medio.

En su discurso, Von der Leyen emitió advertencias contra Rusia y China, en un contexto donde la Unión Europea intenta adoptar posturas más firmes en el ámbito comercial, especialmente para hacer frente al deterioro de la competitividad industrial europea. Sorprendentemente, también lanzó críticas veladas hacia Estados Unidos, principal socio económico de la UE, e incluso propuso conceder a Canadá un estatus de «membresía asociada» en la Unión, figura inexistente en los tratados y que requeriría la aprobación unánime de los 27 países miembros.

Esta propuesta provocó rechazo inmediato en Washington, donde el presidente Donald Trump catalogó la iniciativa como un «acto hostil» y manifestó su disposición a intensificar las disputas comerciales con Europa. Durante el evento, el primer ministro canadiense, Mark Carney, se mostró en actitud moderadora frente a esta oferta poco convencional.

El trasfondo de esta maniobra podría estar vinculado a la aspiración de la UE por reforzar su presencia en la región del Ártico, un área en la que reclaman intereses, pero cuya soberanía es disputada, particularmente en relación con Groenlandia y las ambiciones estadounidenses. Integrar a Canadá, con sus extensas costas árticas, ayudaría a la Unión a fortalecer su influencia en esta zona estratégica.

En conclusión, el discurso de Von der Leyen reflejó una Europa dispuesta a afrontar múltiples desafíos y rivalidades internacionales, con una postura que incrementa la tensión tanto con Rusia y China como con Estados Unidos y sus aliados.

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