El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió cancelar los ataques aéreos planificados contra el grupo hutí en Yemen, después de mantener dudas durante dos semanas sobre la respuesta a la solicitud de Arabia Saudita, según reporta The New York Times.
El jueves, el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salmán, contactó a Trump para pedir su intervención en el conflicto. Tras esa llamada, Trump instruyó al Pentágono para prepararse a ejecutar ataques contra los hutíes, aunque finalmente canceló la operación cuando el personal militar ya había finalizado la lista de objetivos y había cargado bombas en los aviones.
Fuentes de la administración indican que la mayoría de los colaboradores cercanos al presidente mostraron fuerte escepticismo o rechazo ante la idea de involucrarse en un nuevo conflicto en Oriente Medio. La decisión fue tomada justo cuando la operación estaba a punto de iniciarse.
Desde julio, la tensión ha aumentado entre Arabia Saudita y los hutíes, terminando una frágil tregua que había estado vigente desde 2022. Los hutíes intensificaron sus ataques con misiles contra territorio saudí y lograron capturar la ciudad portuaria de Moka en la costa occidental de Yemen. Esta conquista fortalece su dominio sobre la estratégica ruta marítima del estrecho de Bab el Mandeb, accesoria clave para el comercio entre Europa y Asia a través del canal de Suez.
El pasado domingo, Trump informó que mantiene comunicación con los hutíes y aseguró que el grupo ha acordado no atacar a Estados Unidos, pese a las recientes ofensivas contra Arabia Saudita. Mientras tanto, Riad continúa sus operaciones militares en Yemen intentando contener la expansión del movimiento.
Estas acciones reflejan las crecientes tensiones y desafíos a la estabilidad regional tanto para Arabia Saudita como para Estados Unidos.
