El presidente de China, Xi Jinping, se presentará en noviembre al foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) con una postura más firme de cara a su encuentro con el mandatario estadounidense Donald Trump, señala un análisis de expertos recogido por South China Morning Post.
Tres elementos principales refuerzan la posición china en esta próxima cita. En primer lugar, ambos países intentan establecer una «relación constructiva de estabilidad estratégica basada en el respeto, la equidad y la reciprocidad», un enfoque que según Zhang Chi, investigador de la Universidad de Hong Kong, equilibra sus posiciones.
El segundo factor es el ambiente más cordial surgido tras la reciente visita de tres días de Xi a Estados Unidos, durante la cual Trump expresó la existencia de una emergente «gran amistad» y Xi comparó los lazos bilaterales con un «río que nunca deja de fluir».
Finalmente, China será el anfitrión del APEC en Shenzhen, lo que le otorga un mayor control sobre la agenda, la selección de temas y la organización, elementos subrayados por Chen Qi, director del Centro de Relaciones China-EE.UU. en la Universidad de Tsinghua. Este formato multilateral permitirá a Pekín exhibir su influencia diplomática y liderazgo de manera más eficiente que en encuentros bilaterales.
Estos aspectos se suman a la creciente fortaleza tecnológica china y su influencia ampliada en el Sur Global y entre los países participantes en la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Zhang destaca que este conjunto de factores hará que China se sienta «más segura» y mejore su posición negociadora.
No obstante, persisten reservas respecto a la durabilidad del acercamiento entre Washington y Pekín. La continuidad de los compromisos de Trump podría verse condicionada por su atención a las elecciones de medio mandato y la situación en Irán. Además, posibles tensiones sobre Taiwán podrían resurgir, especialmente si se reanudan grandes ventas de armas estadounidenses a la isla.
Asimismo, la distensión bilateral no garantiza cambios en los controles estadounidenses sobre exportaciones tecnológicas, según el profesor Ma Bo, de la Universidad de Nankín.
Este posible acercamiento entre Washington y Pekín podría motivar que otros países revisen su estrategia hacia China. Algunos socios regionales de Estados Unidos, como Tokio y Manila, temen un debilitamiento del respaldo estratégico estadounidense, mientras que Europa se encuentra en una situación incómoda y otras naciones podrían adoptar posturas más pragmáticas y activas hacia Pekín.
