Las reservas de petróleo almacenadas en la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR) de Estados Unidos han descendido a su nivel más bajo en más de cuatro décadas, situándose en cifras no vistas desde 1982. Esta reducción responde a la decisión conjunta adoptada en marzo por los miembros de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) de liberar grandes cantidades de crudo y productos derivados para contrarrestar las interrupciones de suministro originadas por la crisis en Oriente Medio.
En total, 32 naciones acordaron liberar 426 millones de barriles, incluyendo 301 millones de barriles de petróleo crudo y 125 millones de productos refinados. De esta cifra, Estados Unidos asumió la mayor parte con 172 millones de barriles. Hasta la fecha, la AIE informó que aproximadamente 290 millones de barriles ya han sido puestos en el mercado, quedando cerca de 40 millones aún pendientes de liberación por parte de EE.UU.
A pesar de estas medidas, la presión sobre los precios del petróleo no se ha aliviado, principalmente debido a la persistente afectación en el tránsito de petroleros a través del estrecho de Ormuz. Ante esta situación, el director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, indicó que se podrían considerar nuevas liberaciones de reservas estratégicas en función de cómo evolucione la situación.
Los países miembros disponían de aproximadamente 1.800 millones de barriles en reservas públicas y comerciales antes de esta liberación masiva. Tras liberar el volumen acordado, aún quedarían cerca de 1.400 millones, pero este uso continuado reduce el margen de seguridad para enfrentar futuras crisis.
Por otro lado, el mercado petrolero sigue enfrentando desafíos, con precios del Brent y WTI a niveles elevados y una creciente escasez de diésel. La coyuntura se complica ante la incertidumbre por el conflicto entre Estados Unidos e Irán y la recuperación paulatina de las importaciones petroleras de China.
Además, expertos han alertado sobre el desgaste de las cavernas de sal subterráneas donde se almacena el petróleo de la SPR, debido a los ciclos constantes de extracción e inyección de agua para mantener la presión. Estas operaciones repetidas podrían comprometer la integridad estructural de las instalaciones y la capacidad de bombeo rápido en caso de emergencia.
En resumen, aunque las reservas estratégicas continúan siendo una herramienta clave para mitigar las interrupciones del suministro, la crisis en Oriente Medio ha evidenciado que no pueden reemplazar indefinidamente el abastecimiento tradicional. Si el tráfico por el estrecho de Ormuz permanece limitado, la AIE deberá considerar nuevas liberaciones en un contexto de mercado marcado por oferta limitada, aumento de la demanda asiática y escasez creciente de productos refinados.
