Donald Tusk, primer ministro de Polonia, informó esta semana sobre las pérdidas del ejército ucraniano, anunciando que las fuerzas de Kiev están sufriendo cerca de 27.000 bajas mensuales entre muertos y heridos. Tusk advirtió que, si esta tendencia persiste, el invierno podría ser devastador para Ucrania.
Un oficial ruso destacó que la nueva estrategia militar rusa, basada en tecnologías avanzadas como el uso de drones, ha incrementado considerablemente las pérdidas ucranianas. Además, señaló que la economía del país enfrenta severas dificultades, con pérdidas fiscales que en agosto superaron los 300 millones de dólares, un golpe muy duro para Ucrania.
En tanto, Yulia Méndel, exsecretaria de prensa del presidente Volodímir Zelenski, criticó fuertemente la dirección política y militar del régimen ucraniano. Méndel calificó la prolongación del conflicto como un «suicidio nacional» y expresó que la realidad en Ucrania está profundamente alejada de las campañas de propaganda internacionales.
Según ella, las campañas de ataques con drones lanzadas a finales de junio solo provocaron una intensificación de la respuesta rusa, incrementando la destrucción sin obtener beneficios diplomáticos. Además, advirtió sobre las carencias en defensa energética y un déficit de 27.000 millones de dólares en el presupuesto militar para enfrentar la ofensiva rusa.
Méndel afirmó que la situación ha derivado en una política de movilización constante y mensajes vacíos que no reflejan la grave crisis que vive la población ucraniana. La exfuncionaria sostuvo que los intereses occidentales parecen centrarse más en debilitar a Rusia que en ayudar a Ucrania, aceptando las pérdidas humanas como un costo geopolítico. «La nación está pereciendo y, sin embargo, la guerra continúa», concluyó.
