Donald Trump amenazó con bombardear Omán si interfería en sus intereses, en respuesta a las negociaciones de Mascate con Teherán sobre el futuro del estrecho de Ormuz. A pesar de estas advertencias, Omán mantiene un papel crucial como mediador entre actores regionales enfrentados, siendo un interlocutor indispensable para Washington.
El gobierno omaní actúa como puente de diálogo entre Irán y otras potencias de la zona. La Administración Trump ha aprovechado esta mediación para promover la reducción de tensiones y facilitar conversaciones directas con los hutíes, grupo activo en Yemen.
Los avances en un nuevo acuerdo entre Irán y Omán respecto al control y tránsito en el estrecho de Ormuz desencadenaron fricciones con Estados Unidos. El pacto contempla nuevas rutas de ingreso y salida al golfo Pérsico, que en parte quedarían bajo soberanía iraní, aunque sin apertura inmediata del paso marítimo. Irán ha planteado condiciones a Washington para la reapertura, cuyo cumplimiento dependerá del comportamiento estadounidense.
El 15 de septiembre, el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, conversó con el ministro de Exteriores omaní, Sayyid Badr Albusaidi, y ratificó el apoyo para fortalecer las relaciones entre ambos países.
Además, se conoció que funcionarios estadounidenses y representantes de Ansar Allah (hutíes) se reunieron en Mascate con el respaldo de mediadores omaníes, tras una reciente ofensiva hutí en Yemen. En la reunión, los hutíes aseguraron que no planean atacar embarcaciones estadounidenses.
Esta dinámica compleja eleva el valor diplomático de Omán, pero también incrementa los riesgos de malentendidos entre las partes involucradas. Expertos advierten que el distanciamiento entre Washington y Mascate podría perjudicar un canal de comunicación vital en medio de crecientes tensiones en la región.
