A finales de septiembre, la NASA informó que la misión PRIMA (PRobe far-Infrared Mission for Astrophysics) ha avanzado a una etapa superior de su desarrollo. Este telescopio espacial está diseñado para observar el universo en el rango del infrarrojo lejano, un espectro que no es cubierto por el telescopio James Webb. Gracias a esta capacidad, PRIMA permitirá investigar procesos clave como la formación de planetas, estrellas y agujeros negros, además de estudiar el origen del agua en la Tierra.
Nicky Fox, administradora asociada de la Dirección de Misiones Científicas de la NASA, destacó que PRIMA será una herramienta fundamental para abrir una nueva ventana hacia el universo profundo. Según Fox, este telescopio permitirá revelar aspectos desconocidos a lo largo del tiempo cósmico, lo que ayudará a comprender en mayor detalle la evolución de cuerpos celestes y fenómenos clave.
La misión PRIMA forma parte del programa Explorers, que busca desarrollar nuevas sondas científicas. Este proyecto ayudará a conectar el estudio realizado por observatorios infrarrojos actuales, como el telescopio espacial James Webb, con las observaciones obtenidas por radiotelescopios, ampliando así el alcance de la exploración astronómica.
