Mercedes-Benz ha advertido que podría clausurar dos de sus plantas en Alemania si sus empleados no aceptan trabajar hasta cinco horas extra semanales, pasando de una jornada de 35 a 40 horas sin recibir un aumento salarial, según informó la revista WirtschaftsWoche.
El director de Producción, Michael Schiebe, enfatizó durante un evento público que, debido a los elevados costos laborales en el país, la empresa debe reducir gastos para mantener la viabilidad, advirtiendo que podría cerrar una planta de vehículos y otra de componentes si no se logra esa reducción. Su intervención generó reacciones negativas entre los asistentes, e incluso se presume que acudió acompañado de un guardaespaldas.
Fuentes internas señalan que la compañía pretende ahorrar hasta 800 millones de euros en costos laborales. Además de buscar horas extras no remuneradas, evalúan eliminar o reducir pagos por vacaciones y Navidad, así como suspender bonificaciones especiales. Mercedes-Benz no ha emitido comentarios sobre las negociaciones.
El presidente del comité de empresa, Ergun Lumali, ha consultado a los sindicatos sobre su disposición a ceder, proponiendo dos horas extra semanales durante dos años, siempre que la empresa garantice inversiones, nuevos productos y la continuidad laboral en las plantas. Sin embargo, esta propuesta podría ser insuficiente para la empresa, dado que los ciclos de los nuevos modelos automotores son de siete años, lo que requiere ahorros más prolongados para ser efectivos. Una fuente indicó que, incluso con un acuerdo, puede ser complicado mantener todas las instalaciones abiertas.
El sector automotriz alemán enfrenta una fuerte crisis, con una caída del 5,8 % en el empleo durante el primer semestre de 2026, perdiendo 42.300 trabajadores en un año hasta alcanzar los 691.500 empleados, su nivel más bajo desde 2005. Entre las causas destacan la competencia de fabricantes chinos, el creciente mercado de vehículos eléctricos y la negativa de Berlín a importar energía rusa.
