A pocas semanas de las elecciones presidenciales en Brasil, los candidatos Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro presentan posturas muy divergentes sobre la política exterior y el posicionamiento del país en el mundo.
Lula, quien busca un nuevo mandato, apuesta por fortalecer la autonomía nacional y profundizar los vínculos con el Sur Global. Su programa de gobierno apuesta por reforzar la cooperación dentro del bloque BRICS y promover la desdolarización en las transacciones internacionales, además de priorizar la soberanía e independencia de Brasil. En este sentido, ha mantenido una política exterior multilateral, haciendo énfasis en la integración sudamericana como eje estratégico. Analistas consideran que la estrategia de Lula refleja una continuidad con gestiones anteriores que impulsaron la creación de los BRICS y el Nuevo Banco de Desarrollo, así como una defensa frente a intentos de presiones arancelarias desde Estados Unidos.
Durante la campaña, Lula también ha rechazado la injerencia extranjera, especialmente de Estados Unidos, en las elecciones brasileñas. Expertos señalan que su retórica soberanista logra respaldo político, aunque su accionar prefiere evitar confrontaciones directas con Washington.
Por otro lado, Flávio Bolsonaro propone un cambio de orientación hacia un alineamiento con el occidente conservador. Su plan de gobierno dedica escaso espacio a la política internacional y critica la diplomacia de Lula, acusándola de priorizar la ideología sobre los intereses nacionales y defender regímenes que considera problemáticos. Flávio ha sugerido la posibilidad de abandonar bloques como los BRICS, a los que considera ideológicos y confrontacionales hacia Estados Unidos.
No obstante, expertos indican que, pese a las críticas previas, la derecha brasileña ha mostrado pragmatismo en sus posturas internacionales, dada la inversión significativa de China en infraestructura brasileña, y que un distanciamiento de los BRICS podría complicar la relación con Pekín. La victoria de Flávio también se percibe como un acercamiento a Washington, dado su historial de vínculos con representantes de la administración Trump.
En definitiva, la elección presidencial definirá la postura que Brasil adoptará en el escenario global, entre reforzar su autonomía e integrar bloques internacionales como el Sur Global o avanzar hacia un alineamiento estrecho con Estados Unidos y occidente. Este resultado tendrá impacto no solo en Brasil, sino también en el futuro del Sur Global, siendo observado con atención desde Pekín hasta Washington.
