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Liberan tras 40 años en espera de ejecución a hombre en Utah por evidencia de ADN

Douglas Stewart Carter, un hombre estadounidense de 71 años, fue liberado este lunes de una prisión en Utah luego de haber pasado más de cuatro décadas en el corredor de la muerte. La decisión se produjo después de que un nuevo análisis de ADN confirmara que su perfil genético no coincide con las muestras encontradas en la escena del crimen por el que fue condenado.

Carter había estado encarcelado desde 1985 por el asesinato de Eva Olesen, tía de un jefe policial. Los resultados de la reciente prueba de ADN, entregados a la justicia el 22 de septiembre, descartaron que Carter fuera la fuente de la sangre hallada en el picaporte de una puerta y en el mango de un cuchillo utilizado en el ataque, que terminó también con disparos contra la víctima.

Al salir de la cárcel, Carter estuvo acompañado por su hijo, Tyler, aunque su situación legal permanece en proceso. El tribunal le impuso el uso de una tobillera electrónica con GPS y le prohibió contactar con la familia de Olesen, la cual se opuso a su liberación.

Aunque no existía evidencia física directa vinculándolo al delito, Carter fue sentenciado basándose en una confesión que él niega y testimonios de dos personas que afirmaron que él había admitido el crimen. Carter asegura que esa confesión fue producto de coacción.

Años después del juicio, los dos testigos que incriminaron a Carter se retractaron tras ser localizados en México en 2011. Aseguraron haber sido pagados y presionados por la policía para declarar falsamente, denunciando incluso amenazas de deportación contra ellos y sus familias si no incriminaban a Carter.

Además, la defensa argumenta que testigos vieron a otro hombre huyendo del lugar y que ciertos investigadores ocultaron pruebas que podrían señalar a otros sospechosos, incluido el esposo de la víctima, fallecido en 2009.

Actualmente, Carter enfrenta un nuevo proceso judicial luego de años de disputas legales por supuestas malas prácticas policiales. Su defensa busca que se desestime la acusación de homicidio agravado en su contra. «Si hubiera dependido del estado de Utah, lo habrían ejecutado hace 15 o 20 años, antes de que se descubriera la mala conducta», declaró su abogado Neal Hamilton.

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