El Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Irán y el Cuartel General Central de Khatam Al Anbiya, principal órgano operativo militar del país, anunciaron que la experiencia obtenida durante la guerra de ocho años los conduce hacia un Irán más fuerte. En un comunicado divulgado por la agencia Tasnim con motivo de la Semana de la Defensa Sagrada, ambos organismos señalaron que Estados Unidos e Israel fueron obligados a retroceder frente a las fuerzas iraníes durante la Guerra de los 12 días y la guerra de Ramadán, advirtiendo que harán que sus adversarios sufran nuevas derrotas.
Las autoridades militares aseguran haber ajustado los cálculos de seguridad en beneficio de la República Islámica y su pueblo. Como ejemplos mencionan el control del estrecho de Ormuz bajo regulaciones iraníes, el colapso de lo que llaman la «hegemonía vacía» del Ejército estadounidense y la humillación de las fuerzas israelíes, a las que acusan de provocar la muerte de niños.
Este mensaje se dio en un contexto de creciente tensión entre Irán y Estados Unidos, donde Teherán busca establecer condiciones para acercar posturas en eventuales negociaciones. El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, Mohsen Rezaei, informó que se transmitieron a Washington siete condiciones para iniciar diálogos, entre ellas, poner fin a las guerras en todos los frentes, liberar activos iraníes congelados, levantar el bloqueo naval y respetar la soberanía interna del país. Estas demandas fueron comunicadas a través de Catar, y se espera una respuesta del presidente estadounidense Donald Trump.
Por su parte, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, declaró que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado hasta que EE.UU. acepte las condiciones impuestas y cumpla sus compromisos.
En respuesta, Donald Trump indicó que se encuentra en una «fase de toma de decisiones» sobre Irán y barajó tres opciones: destruir al país, permitir su colapso económico o alcanzar un acuerdo. Además, expresó su disposición para reunirse con el presidente iraní Masud Pezeshkian durante la Asamblea General de la ONU la próxima semana.
