Amir Akraminia, portavoz del Ejército de Irán, declaró que el país está dispuesto a ejecutar operaciones preventivas si se detecta una amenaza inminente. Señaló que, en caso de confirmarse que un ataque enemigo es inminente, Irán responderá con una guerra o una acción preventiva. Estas intervenciones se fundamentan en los principios de proporcionalidad, urgencia y necesidad, y ya han sido aplicadas cuando ha resultado imprescindible.
Akraminia resaltó que la respuesta siempre estará ajustada a la magnitud de la amenaza, evitando prolongar el conflicto más allá de lo estrictamente necesario. También enfatizó que estas acciones se tomarán inmediatamente al identificarse un riesgo real de ataque.
En paralelo, Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní, advirtió que cualquier agresión contra Irán provocará una reacción «dura, lamentable, precisa y rápida». Ghalibaf aseguró que su país no se dejará intimidar por bloqueos o amenazas, y afirmó que quienes infravaloren esta realidad continuarán enfrentando fuertes represalias.
Además, el legislador mencionó la importancia del estrecho de Ormuz, advirtiendo que si no se garantiza la seguridad de la región, ninguna infraestructura petrolera estará protegida. Apuntó que donde Irán no exporte petróleo, nadie podrá hacerlo.
Estas declaraciones reflejan la postura firme de Irán frente a posibles confrontaciones y la importancia estratégica que otorga a sus acciones preventivas y a la seguridad regional.
