Un reciente estudio llevado a cabo por científicos de Stanford Medicine cuestiona la idea de que el cerebro humano proviene de una única célula madre. Publicada en la revista Nature Neuroscience, esta investigación sostiene que el cerebro se forma a partir de dos sistemas nerviosos distintos que siguen trayectorias independientes desde las primeras etapas del desarrollo.
El cerebro adulto está compuesto por tres regiones principales: la anterior, relacionada con funciones como el lenguaje, la conciencia y el razonamiento; la media, que controla funciones sensoriales y motoras; y la posterior, encargada de procesos vitales como la respiración y el ritmo cardíaco. Según el estudio, las regiones anterior y media comparten un origen diferente al de la parte posterior.
Para llegar a esta conclusión, los científicos analizaron embriones de ratón en fases tempranas, identificando dos grupos celulares separados que darán lugar a las diferentes partes cerebrales, sin que estas rutas de desarrollo se crucen entre sí. Además, encontraron que la organización del ADN en estas células actúa como un marcador que determina qué parte del cerebro formarán.
Este descubrimiento también ayuda a resolver un problema persistente sobre la dificultad de generar en laboratorio neuronas de la parte posterior del cerebro (rombencéfalo). Los investigadores lograron producir células motoras funcionales de esta región a partir de células madre, demostrando que intentos previos fracasaron por no reconocer la separación entre orígenes celulares.
El estudio extendió su análisis a otras especies como pollos, peces cebra y gusanos bellota, donde se observa un patrón similar de doble origen cerebral, lo que apunta a un ancestro común. Los autores sugieren que la evolución unió estos dos sistemas nerviosos existentes para formar un órgano funcional.
Este hallazgo pone en cuestión la tradicional concepción del cerebro como un órgano único con origen singular, evidenciando una complejidad mayor desde sus cimientos biológicos.
