Este jueves, el portavoz hutí Yahya Saree declaró que las fuerzas yemeníes llevaron a cabo un ataque militar preventivo contra posiciones saudíes en la ciudad de Jizán, al suroeste de Arabia Saudita. Según Saree, la ofensiva incluyó el lanzamiento de decenas de misiles balísticos y drones que impactaron en centros de mando, depósitos de armas y otras instalaciones militares.
El vocero explicó que la acción se desencadenó tras detectar una concentración de tropas saudíes con el objetivo, según dijo, de incrementar las tensiones en la frontera. Además, señaló que desde Jizán se lanzaron más de 200 misiles contra zonas fronterizas en las provincias yemeníes de Saada y Hajjah.
Los ataques habrían alcanzado posiciones de la Sexta División de Emergencia en la zona de Al-Tuwal, así como distintas plataformas y sitios de lanzamiento de misiles en el campamento de Al-Daghareer. Saree afirmó que varios campamentos saudíes en Jizán sufrieron impactos considerados precisos y directos, y que cientos de soldados saudíes, incluidos refuerzos provenientes de Yemen y Sudán, resultaron muertos o heridos.
Esta escalada se inició en julio, poniendo fin a una tregua frágil que mantenía congeladas las hostilidades en Yemen desde 2022. Los hutíes han intensificado sus ataques contra Arabia Saudita mientras sus fuerzas continúan avanzando en Yemen. Recientemente, capturaron la ciudad portuaria de Moka, fortaleciendo su control sobre el estratégico estrecho de Bab el Mandeb, una ruta vital para el tránsito de petróleo y mercancías entre Europa y Asia a través del mar Rojo.
Por otra parte, el oleoducto Este-Oeste, fundamental para las exportaciones petroleras saudíes, ha sido blanco de varios ataques recientes que provocaron su paralización. Esta infraestructura evita el paso por el estrecho de Ormuz, un punto sensible afectado por el conflicto entre Estados Unidos e Irán.
