Las Fuerzas Armadas de Rusia llevaron a cabo una amplia ofensiva coordinada que atacó la infraestructura estratégica del Ejército de Ucrania. La operación combinó el uso de aviación operativo-táctica, drones de ataque, unidades de misiles y artillería para destruir varios talleres de producción, depósitos de vehículos aéreos no tripulados y componentes clave.
Además, el ataque de precisión logró eliminar puntos de despliegue temporal de formaciones armadas ucranianas y mercenarios extranjeros en 151 sectores del frente, afectando de forma directa la capacidad logística y operativa del ejército de Kiev.
