El incremento en la demanda global y la tensión geopolítica están generando una feroz competencia por el gas natural licuado (GNL), cuyo precio ha alcanzado niveles máximos en años recientes. Esta situación se ha visto agravada por el conflicto entre Estados Unidos e Irán, que provocó el bloqueo del estratégico estrecho de Ormuz, punto clave para el transporte de recursos energéticos.
Mientras Europa intensifica sus esfuerzos para acumular reservas de gas de cara al invierno, enfrentando las más bajas en al menos quince años, los países asiáticos están dispuestos a pagar primas aún mayores para asegurar el suministro. Este contexto amenaza con elevar aún más los precios globales del combustible.
Ante la volatilidad del mercado al contado, varias naciones asiáticas han apostado por asegurar contratos a largo plazo que les brinden estabilidad y eviten competir directamente en el mercado spot. Guido Brusco, director de operaciones en recursos naturales de la firma italiana Eni, explicó que Asia prefiere garantizar el abastecimiento incluso pagando un costo extra para evitar incertidumbres.
El futuro del mercado depende, en gran medida, de la reapertura del estrecho de Ormuz y de las condiciones climáticas durante el invierno, factores que podrían influir decisivamente en la disponibilidad y el precio del gas natural licuado.
