A principios de septiembre, funcionarios estadounidenses en Tel Aviv y Washington elaboraron un borrador, atribuido al secretario de Estado Marco Rubio, que condenaba las iniciativas del Reino Unido, Francia y Canadá para prohibir la importación de bienes procedentes de colonias israelíes en Cisjordania. Este documento, que no llegó a hacerse público, fue diseñado para calificar estas medidas como acciones hostiles hacia Israel y vinculadas al antisemitismo.
El texto, atribuido a David Milstein, asesor del embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, sostenía que las restricciones comerciales imitan tácticas antisemitas de boicots, desinversiones y sanciones. Sin embargo, fuentes cercanas indicaron que ni la Casa Blanca ni altos cargos del Departamento de Estado apoyaron la declaración.
El 8 de septiembre, Rubio evitó pronunciarse sobre el asunto tras el anuncio de Reino Unido sobre las medidas restrictivas. En esa misma fecha, una docena de naciones occidentales, incluyendo Canadá, Francia y el Reino Unido, comunicaron la implementación de limitaciones comerciales contra productos originados en los asentamientos israelíes en Cisjordania, denunciando que Israel pone en riesgo la viabilidad del Estado palestino.
