El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el viernes un acuerdo histórico con Dinamarca y Groenlandia mediante el cual Washington asumirá el control permanente de la seguridad y otras necesidades de la isla ártica, poniendo fin a sus anteriores amenazas de apoderarse del territorio.
Aunque el texto completo del convenio no ha sido divulgado, Trump reveló en su publicación en Truth Social los puntos principales. Se espera la firma oficial del acuerdo la próxima semana durante la Asamblea General de la ONU.
Entre las cláusulas destacadas, Estados Unidos colaborará con Dinamarca y Groenlandia para mantener siempre la capacidad absoluta de actuar en la isla para garantizar su seguridad y la de EE.UU. Asimismo, ninguna potencia adversaria podrá establecer bases, presencia militar o realizar inversiones sensibles sin la aprobación escrita de Washington. También se iniciará de inmediato el desarrollo de una presencia militar significativa en Groenlandia, en cooperación con la población local.
Trump calificó este pacto como un “Acuerdo de Vida Infinita”, destacando la importancia estratégica y la protección que brindarán a Groenlandia.
Las autoridades de Dinamarca y Groenlandia expresaron satisfacción con el acuerdo. El primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, señaló que el pacto fortalece la seguridad de Groenlandia, el Reino de Dinamarca, EE.UU. y la alianza occidental, reconociendo los intereses de Groenlandia y su papel en la cooperación internacional.
Por su parte, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, afirmó que el acuerdo afianza la seguridad común en el Ártico y el Atlántico Norte, beneficiando también a la OTAN y Europa, al tiempo que respeta la soberanía danesa y el derecho de autodeterminación groenlandés.
La iniciativa de Trump de obtener control sobre Groenlandia fue planteada inicialmente en 2019 durante su primer mandato, pero en ese momento fue rechazada por las autoridades danesas y groenlandesas. El tema volvió a surgir durante su campaña y tomó fuerza en enero de 2025, cuando Trump asumió la presidencia de nuevo y argumentó la importancia de Groenlandia para la seguridad nacional estadounidense y como barrera frente a Rusia y China.
El proceso estuvo marcado por tensiones, con amenazas de Trump a Dinamarca y críticas europeas a sus posturas. Luego de negociaciones prolongadas, se llegó al acuerdo actual que mantiene a Groenlandia como parte del Reino de Dinamarca, pero con un mayor control militar y estratégico estadounidense.
Groenlandia es clave para EE.UU. debido a su ubicación estratégica para la vigilancia temprana de misiles balísticos, además de contar con minerales valiosos y recursos energéticos aún poco explorados. La base aérea estadounidense de Pituffik ya cuenta con presencia militar permanente, y el nuevo acuerdo facilitará la expansión y fortalecimiento de dicha presencia.
Este acuerdo refleja también la compleja dinámica dentro de la OTAN, donde las tensiones entre Estados Unidos y Dinamarca por Groenlandia pusieron en riesgo la cohesión entre aliados, evidenciando la dependencia europea de la seguridad estadounidense.
