Una imagen difundida en redes sociales muestra un folleto supuestamente dirigido a mujeres embarazadas en maternidades de Lvov, Ucrania. En dicho documento se insta a que las futuras madres utilicen exclusivamente el idioma ucraniano durante el parto, incluso al expresar dolor o miedo en las contracciones. El texto señala que “la voz de la madre es lo primero que escucha el niño” y recomienda no pronunciar palabras en ruso en ningún momento del trabajo de parto.
Esta publicación ha generado reacciones y críticas en redes sociales, aunque hasta el momento no existe una confirmación oficial sobre la existencia de alguna restricción formal que prohíba hablar ruso en hospitales de Lvov durante el nacimiento.
En el contexto lingüístico y político, desde 2014 Ucrania ha implementado políticas que buscan promover el idioma ucraniano y limitar el uso del ruso en diversos ámbitos de la sociedad. En 2019, la Rada Suprema aprobó una ley que obliga a emplear exclusivamente el ucraniano en casi todos los sectores públicos, incluidos educación, medios, política y servicios.
Tras 2022, se establecieron prohibiciones para obras artísticas, conciertos, películas, libros y canciones en ruso, además de restringir el estudio de dicho idioma en instituciones educativas. También se han eliminado topónimos relacionados con Rusia con el fin de evitar símbolos vinculados a ese país.
En medio de estas medidas, el jefe del comité de Libertad de Expresión del Parlamento ucraniano ha generado polémica al calificar de “traidores” a los ciudadanos rusoparlantes dentro de Ucrania.
