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El Pentágono publica un nuevo lote de archivos sobre fenómenos aéreos no identificados, incluyendo avistamientos a alta velocidad

El Departamento de Guerra de Estados Unidos dio a conocer este viernes un sexto conjunto de documentos desclasificados relacionados con Encuentros con Fenómenos Anómalos no Identificados (UAP, por sus siglas en inglés). Esta divulgación responde a una orden del presidente Donald Trump, emitida en febrero, sobre la liberación de archivos gubernamentales vinculados a objetos voladores no identificados y posibles evidencias de vida extraterrestre.

El material publicado consta de 71 archivos en total, de los cuales 67 provienen del Departamento de Guerra y cuatro de autoridades locales del estado de Colorado. Entre los documentos se incluyen 55 archivos en formato PDF, 15 videos y un archivo de audio. En la mayoría de los casos, 64 documentos contienen información censurada. Los registros abarcan un periodo que va desde 1952 hasta 2025.

Uno de los casos destacados en los informes detalla la detección de un fenómeno anómalo no identificado en Oriente Medio en 2025. El registro audiovisual de aproximadamente un minuto fue tomado por un sensor infrarrojo instalado en una plataforma militar estadounidense. El fenómeno se describe como un enjambre compuesto por seis objetos esféricos pequeños que muestran un comportamiento ágil y cambian frecuentemente su dirección. Se estima que estos objetos alcanzaron una velocidad próxima a las 480 millas por hora, equivalentes a unos 770 kilómetros por hora.

Además, entre los documentos figura evidencia sobre heridas no intencionales causadas a observadores humanos por sistemas aeroespaciales avanzados anómalos. En uno de los informes se menciona que tres personas sanas y activas experimentaron un evento aeroespacial irregular que les produjo síntomas como calor y enrojecimiento en la piel, pérdida de cabello y en uno de los casos, signos de enfermedad por radiación. Esta persona también desarrolló transformaciones malignas con el paso de los años. Los afectados fueron identificados como ingenieros de antenas, pero no se logró determinar la fuente de la exposición que desencadenó estos efectos.

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