Desde finales de agosto, Estados Unidos junto con Ecuador ha llevado a cabo bombardeos contra ocho embarcaciones acusadas sin evidencias de vinculación con organizaciones narcoterroristas. Estas operaciones, coordinadas por el Comando Sur de EE.UU., han resultado en la detención ilegal de decenas de tripulantes, quienes han sido puestos en libertad por la justicia ecuatoriana al determinarse violaciones constitucionales.
El 5 de septiembre, un juez penal de Ecuador ordenó la liberación inmediata de 28 pescadores que fueron arrestados en aguas internacionales tras uno de estos operativos. La revisión judicial concluyó que la aprehensión de los tripulantes de los barcos OM2 y Conquista 2 no cumplió con los requisitos legales establecidos por la Constitución.
El Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos (CDH) de Ecuador presentó un habeas corpus para proteger a los ciudadanos de detenciones arbitrarias relacionadas con estos incidentes. Además, la justicia ecuatoriana ha solicitado al Ministerio de Exteriores que exija a EE.UU. explicaciones respecto a un operativo conjunto que dejó a ocho pescadores desaparecidos durante una acción en el Pacífico.
Entre enero y septiembre, el CDH reporta 181 pescadores atacados por militares estadounidenses con el apoyo del Gobierno ecuatoriano. Las denuncias incluyen abordajes violentos, detenciones ilegales, desapariciones forzadas temporales y tortura. La organización enfatiza que la mera sospecha no justifica acciones militares o la destrucción de medios de subsistencia, y recuerda que Ecuador mantiene obligaciones constitucionales e internacionales a pesar de la cooperación militar con EE.UU.
El primer bombardeo conjunto ocurrió el 28 de agosto bajo la orden del jefe del Comando Sur, Francis L. Donovan, en coordinación con el Gobierno ecuatoriano y la Fuerza de Tarea Conjunta Hemisferio Occidental. Según EE.UU., la embarcación intervenida apoyaba a la organización Los Choneros, sancionada por el Departamento del Tesoro en 2024. Donovan aseguró que los individuos retirados fueron escoltados de forma segura a Ecuador.
Desde entonces se han registrado siete bombardeos adicionales, el último el 16 de septiembre, todas operaciones conjuntas orientadas a combatir el narcoterrorismo en la región. En medio de estas acciones, el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio visitó Ecuador, calificando los bombardeos como una «cruzada» contra el crimen en el Pacífico con el apoyo regional.
El presidente ecuatoriano Daniel Noboa ha participado en eventos internacionales como la Cumbre de Escudo de las Américas, promovida como una alianza militar regional positiva. No obstante, los ataques contra embarcaciones en la zona marítima y las posibles violaciones a derechos humanos han generado fuerte controversia y cuestionamientos sobre la legalidad de estos operativos, cuyos fundamentos judiciales y de inteligencia no han sido debidamente transparentados.
El tema se enmarca en un contexto más amplio de operaciones militares estadounidenses en la región, que incluyen despliegues en áreas cercanas a Venezuela, y un historial reciente de intervenciones en nombre de la lucha contra el narcotráfico y organizaciones terroristas.
