Un total de 44.697 kilogramos de cocaína confiscada en diversas operaciones contra el narcotráfico en Costa Rica fueron enviados a Estados Unidos para su destrucción. Esta acción fue realizada en conjunto por autoridades de ambos países y el cargamento partió hacia Indiana, donde será incinerado, según informó el medio local Teletica.
La autorización para esta medida fue otorgada por el Poder Judicial de Costa Rica, que aprobó la eliminación de la droga en las instalaciones de la empresa Reworld Solutions, ubicadas en Indianápolis. La decisión de trasladar esta gran cantidad de estupefacientes a territorio estadounidense responde a las limitaciones técnicas y logísticas que enfrenta Costa Rica para procesar volúmenes tan elevados.
El incinerador oficial costarricense, ubicado en San Joaquín de Flores, en la provincia de Heredia, no cuenta con la capacidad necesaria para destruir estos montos. Además, la bodega de almacenamiento del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) está congestionada debido al incremento en los decomisos.
Las empresas nacionales con hornos aptos para la incineración no pueden manejar cargas tan grandes por sus actividades comerciales habituales, y el almacenamiento prolongado representa altos costos y riesgos, ya que el narcotráfico podría intentar recuperar la droga.
El procedimiento fue supervisado por un juez costarricense y contó con la participación de funcionarios estadounidenses, entre ellos agentes de la Administración para el Control de Drogas (DEA). Antes del traslado, la cocaína fue debidamente contabilizada, etiquetada y envasada para garantizar que la sustancia destruida fuera la misma confiscada.
Esta operación forma parte de la cooperación bilateral entre San José y Washington en la lucha conjunta contra el narcotráfico.
