Una nueva versión de los hechos ocurridos en el vuelo de Flydubai que cubría la ruta Dubái–Tel Aviv señala que el avión logró aterrizar de emergencia en Arabia Saudita gracias a la intervención de dos pasajeros, un piloto ruso y otro ucraniano, quienes, aunque estaban fuera de servicio, tomaron el control para salvar la aeronave.
El Boeing 737 MAX, con 174 personas a bordo, incluido un grupo de niños, activó inicialmente el código de emergencia 7500, que alerta sobre un posible secuestro, lo que generó el despliegue de cazas israelíes para monitorear la situación. El avión emitió esta señal aproximadamente 90 minutos después del despegue, mientras sobrevolaba Jordania, y luego cambió su rumbo hacia Arabia Saudita, donde luego activó el código 7700 indicando emergencia general y procedió a aterrizar en la región de Tabuk.
Informes indican que el evento habría sido consecuencia de un intento de suicidio que involucró a uno de los pilotos titulares, originando una pelea dentro de la cabina. Medios locales aseguran que el piloto que intentó estrellar el avión no era ni ruso ni ucraniano, sino un ciudadano de Omán, mientras que el capitán era de Emiratos Árabes Unidos. El copiloto implicado en los apuñalamientos está siendo interrogado en Israel.
Durante el incidente, los dos pasajeros pilotos, de nacionalidades rusa y ucraniana, lograron controlar la situación, estabilizando el avión a unos 15,000 pies y evitando un descenso en picada que pudo haber causado graves daños estructurales.
En medio del pánico vivido dentro del avión, se reportaron imágenes y videos que muestran a un pasajero ensangrentado y testimonios que relatan la intervención de otros viajeros para contener la situación, mientras los gritos de terror se hicieron evidentes en grabaciones captadas a bordo.
Desde la oficina del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, confirmaron que la crisis está «bajo control» y que se continúa con la investigación para esclarecer completamente los sucesos.
