Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años residente en el distrito madrileño de Retiro, fue desalojada de la vivienda donde habitaba desde hacía siete décadas. La expulsión ocurrió en la mañana del miércoles alrededor de las 10:30, cuando fue retirada en una ambulancia en camilla, luego de varios días de enfrentamientos entre vecinos y la policía.
El desahucio fue ejecutado por orden de un fondo de inversión denominado Urbagestión Desarrollo e Inversiones, que rechazó cualquier intento de negociación. La mujer tuvo menos de una hora para recoger sus pertenencias antes de ser desplazada del domicilio. Durante el proceso, la policía empleó gas pimienta y fuerza física para dispersar a los manifestantes, que sumaban cerca de 400 personas y gritaban consignas de apoyo a Maricarmen.
Patxi López, portavoz del Partido Socialista en el Congreso, afirmó que el Gobierno intentó comprar la vivienda sin éxito y subrayó que tanto el Ayuntamiento de Madrid como la Comunidad de Madrid son responsables de buscar una solución habitacional para la anciana.
Desde Unidas Podemos, la portavoz Ione Belarra criticó la falta de acción del Ejecutivo, calificando de insuficiente la postura del Gobierno autodenominado socialista frente a la problemática que afecta a Maricarmen, quien enfrenta su cuarto intento de desahucio. Belarra también cuestionó la violencia policial durante el desalojo y pidió la aprobación urgente de una moratoria para los desalojos.
El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, respaldó la demanda y señaló que el Consejo de Ministros debe aprobar próximamente un Real Decreto sobre vivienda que incluya medidas para frenar los desahucios y que este sea debatido en el Congreso con compromiso de todos los grupos políticos.
