Tecnología

China impulsa cooperación y seguridad en inteligencia artificial en los BRICS

La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en un factor clave para el desarrollo económico, la competencia internacional y la seguridad nacional. China, en su esfuerzo por avanzar en sistemas de IA más avanzados, también busca definir cómo gobernar, compartir y proteger estas tecnologías en un contexto global cambiante.

Para junio de 2026, más de 500 millones de usuarios en China utilizaban productos basados en IA, evidenciando el alcance significativo de esta tecnología en la economía digital del país. Junto con Estados Unidos, China es un actor central en el desarrollo e innovación en IA, cuyas políticas internas y acciones internacionales repercuten más allá de sus fronteras.

Durante la cumbre de los BRICS en Nueva Delhi, el presidente chino Xi Jinping presentó una serie de propuestas para promover una cooperación más inclusiva en inteligencia artificial, vinculando el desarrollo tecnológico con el crecimiento económico y la inclusión entre los países integrantes. Propuso la creación de una comunidad de código abierto de IA para los BRICS, apoyo a la colaboración en el desarrollo de modelos de lenguaje avanzados y la organización de seminarios y capacitaciones para fortalecer capacidades tecnológicas.

Estas iniciativas buscan facilitar el acceso a infraestructuras, conocimientos técnicos y redes industriales, aspectos fundamentales para que las economías emergentes puedan beneficiarse de la IA. Además, se plantea la construcción de una plataforma en la nube que integre el ecosistema digital de los BRICS, junto con medidas para mejorar el intercambio tecnológico y la alineación industrial, apuntando a una nueva etapa de industrialización impulsada por la IA.

Simultáneamente, Chen Yixin, ministro de Seguridad del Estado, resaltó en un artículo la dimensión estratégica de la IA, clasificándola como un nuevo frente de competencia científica y tecnológica global. Chen advirtió sobre riesgos derivados del uso de IA, como la generación de contenido falso, la automatización en operaciones cibernéticas, la ampliación de vulnerabilidades para el espionaje y la concentración tecnológica que puede incrementar desigualdades entre países.

Para abordar estos desafíos, Chen defendió la integración de la seguridad de la IA en la política nacional, sugiriendo una cooperación intersectorial más sólida, plataformas de supervisión y un mayor financiamiento en investigación fundamental y desarrollo de tecnologías críticas como chips de computación. También destacó la aplicación rigurosa de leyes de ciberseguridad y contra el espionaje, junto con el desarrollo de normas específicas de gobernanza para la IA.

En el plano internacional, China mantiene una agenda que apoya el desarrollo centrado en las personas, la cooperación global, el respeto a la soberanía y un acceso equitativo a la tecnología, conforme a su Iniciativa Global para la Gobernanza de la IA de 2023. Esta visión respalda la discusión en Naciones Unidas sobre la creación de un organismo internacional para la regulación de la inteligencia artificial y promueve la reducción de la brecha tecnológica en el Sur Global.

Recientemente, China actualizó su Marco de Gobernanza de la Seguridad de la IA a la versión 3.0, incorporando nuevas clasificaciones de riesgo y ajustando medidas para enfrentar retos emergentes en este campo.

El equilibrio entre apertura y protección es el principal desafío para Pekín, que busca demostrar que su marco regulatorio puede fomentar la innovación y la colaboración internacional sin restricciones excesivas. Dado que los miembros de los BRICS poseen distintas prioridades y regulaciones, será fundamental el desarrollo de mecanismos prácticos para compatibilizar esas diferencias en un ecosistema común de IA.

En resumen, la estrategia china hacia la inteligencia artificial conjuga la ampliación del acceso global a la tecnología con un control riguroso de su seguridad interna. La efectividad de este enfoque dependerá de la capacidad para implementar una cooperación inclusiva, garantizar salvaguardias adecuadas y generar confianza entre los socios internacionales; aspectos esenciales para que la IA se convierta en una herramienta que beneficie a todos.

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