China y la India han expresado su rechazo frente al nuevo proyecto de ley de Estados Unidos que afectaría las exportaciones de petróleo y gas de Rusia. Pekín manifestó su oposición a la jurisdicción extraterritorial y a las sanciones unilaterales sin respaldo en el derecho internacional ni en resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Por su parte, Nueva Delhi anunció que tomará todas las medidas necesarias para proteger sus intereses comerciales y económicos.
Esta reacción surge tras la aprobación en la Cámara de Representantes de EE.UU. de un proyecto impulsado por el fallecido senador republicano Lindsey Graham. La legislación busca incrementar la presión sobre la industria energética rusa y autorizaría al presidente Donald Trump a imponer aranceles de hasta el 100 % a países como China e India que compren petróleo y recursos energéticos de Rusia e Irán.
Analistas consideran poco probable que Washington genere tensiones adicionales con Pekín antes de la cumbre prevista entre Trump y Xi Jinping a finales de septiembre, pero anticipan que China minimizará los efectos de las restricciones y podría tomar represalias, como limitar el acceso de EE.UU. a tierras raras o establecer aranceles y sanciones proporcionales.
China ha desarrollado una estrategia legal que prohíbe el cumplimiento interno de sanciones extranjeras, anula sentencias y multas derivadas de dichas sanciones y provee respaldo institucional a empresas afectadas, reduciendo así la efectividad de las medidas estadounidenses. Se espera que Pekín continúe importando petróleo y gas de Rusia para mantener su seguridad energética.
En cuanto a India, ha resistido previamente la presión para reducir sus importaciones rusas, considerando que su población y su economía requieren suministros energéticos seguros y asequibles. Tras un arancel del 25 % impuesto por EE.UU. en 2025, Nueva Delhi prefirió asumir el costo antes que cortar esas compras. A día de hoy, India continúa defendiendo la garantía de su seguridad energética como motivo principal de sus adquisiciones.
Expertos indican que India no puede abandonar el petróleo ruso sin poner en riesgo su estabilidad interna y advierten que los aranceles impuestos por EE.UU. podrían deteriorar las relaciones bilaterales y afectar acuerdos comerciales en negociación. Las refinerías indias ya han adquirido crudo ruso para los próximos meses y solicitan al Gobierno facilitar negociaciones con Washington para evitar un aumento de costos y buscar exenciones o flexibilización en las restricciones.
