Las autoridades de Nueva York lograron la detención de William Stephens, acusado de una violación cometida en Brooklyn en 1995. El ataque ocurrió el 2 de agosto de ese año en el barrio Bedford-Stuyvesant, cuando una mujer de 36 años fue abordada por un hombre armado que la obligó a subir a la azotea de un edificio, donde fue agredida sexualmente y despojada de sus joyas. A pesar de haberse recolectado un perfil de ADN en la escena, este no coincidió con ningún registro en la base nacional y el caso quedó archivado.
Diez años después, para impedir que expirara el periodo legal para procesar el caso, la Fiscalía formuló cargos ficticios contra el perfil genético bajo el nombre ‘John Doe’, lo que permitió mantenerlo abierto durante casi dos décadas. Recientemente, la investigación retomó fuerza mediante el uso de tecnología de ADN familiar, que permitió relacionar el perfil obtenido con familiares de Stephens, quienes vivían cerca del lugar del delito.
La captura de Stephens se produjo debido a una orden pendiente por beber en la vía pública. En julio, durante su detención, los agentes lograron obtener una muestra de ADN que coincidió con la del agresor sexual de 1995. Tras ser imputado por violación, abuso sexual en primer grado y robo, Stephens se declaró inocente y fue dejado bajo fianza de 250.000 dólares. De ser condenado, podría enfrentar hasta 25 años de prisión.
