Desde comienzos de este año, Bolivia ha sido sacudida por una serie inédita de ataques armados y asesinatos relacionados con el sicariato en varias provincias, principalmente en Santa Cruz. Ante esta situación, las autoridades del país están evaluando solicitar apoyo de organismos internacionales para combatir el narcotráfico.
Uno de los hechos más recientes tuvo lugar en San Ignacio de Velasco, municipio de la provincia de Santa Cruz, donde dos jóvenes fueron asesinados a tiros mientras uno de ellos transmitía en vivo por redes sociales desde su domicilio. El día anterior, otros dos individuos habían sido ultimados en esa misma localidad, ubicada en la frontera con Brasil.
Como respuesta, el gobierno boliviano ha movilizado a funcionarios militares y miembros de fuerzas especiales especializados en la lucha contra el terrorismo, con el objetivo de restablecer la seguridad en la zona, confirmó el Ministerio de Defensa.
En los últimos dos meses, Santa Cruz ha registrado un total de 14 homicidios: cuatro en septiembre y diez en agosto. Solo en agosto se encontraron cuatro personas asesinadas en una hacienda, dos cuerpos decapitados cerca de una carretera, un policía muerto y otros tres individuos ultimados. Las autoridades atribuyen esta violencia a una disputa territorial entre las organizaciones criminales brasileñas Primer Comando da Capital (PCC) y Comando Vermelho (CV).
El portavoz presidencial, Luis Gálvez, indicó que la administración de Rodrigo Paz está dispuesta a colaborar con otros países hemisféricos para enfrentar a los grupos narcocriminales y no descarta solicitar apoyo de agencias internacionales dentro del marco constitucional.
Además, Gálvez señaló que la reciente detención de 18 narcotraficantes de alto perfil ha provocado reacciones violentas entre los grupos armados vinculados.
Entre los capturados destacan el uruguayo Sebastián Marset y Marcos Roberto de Almeida, alias «Tuta», líder del PCC. Desde el Congreso, el senador José Manuel Ormachea ha instado al Ejecutivo a pedir ayuda al Escudo de las Américas, una coalición militar creada por Estados Unidos para combatir narcotráfico y crimen organizado, y también ha resaltado el Plan Frontera, un acuerdo bilateral con Brasil para fortalecer la seguridad en la línea limítrofe.
La violencia no se limita a Santa Cruz; también hay reportes de ataques en Cochabamba, Beni y Tarija, con al menos 10 crímenes con armas de fuego registrados hasta julio. En varios casos, las víctimas tenían antecedentes relacionados con narcotráfico, ajustes de cuentas o diversas motivaciones delictivas.
De acuerdo con información de la ONU, Bolivia es el tercer mayor productor mundial de cocaína, después de Colombia y Perú, lo que la convierte en un punto estratégico para organizaciones criminales que buscan controlar el tráfico de drogas mediante la violencia.
