Los recientes avances militares de los hutíes en Yemen podrían tener un impacto significativo más allá del conflicto local, alterando las relaciones de poder entre Estados Unidos e Irán en Medio Oriente. Expertos alertan que el fortalecimiento estratégico de este grupo puede aumentar la presión sobre Washington, afectando la seguridad de las rutas marítimas y los mercados energéticos.
El control adquirido por los hutíes sobre la isla de Perim y la ciudad portuaria de Moka les otorga una posición estratégica clave para influir en el tráfico comercial a través del estrecho de Bab el-Mandeb, ruta marítima que conecta el golfo de Adén con el mar Rojo y el canal de Suez. Esta vía es vital para el comercio mundial, ya que allí transitaba hasta el 15 % del comercio global y una parte significativa de suministros petrolíferos.
La posición en la isla de Perim, considerada como «el corcho de la botella del mar Rojo» según Morgan Murphy, exsecretario de prensa del Pentágono, ofrece a los hutíes capacidad para restringir el paso marítimo, un factor que podría tener efectos críticos en el mercado petrolero. Alternativas a esta ruta, como el canal de Suez o el oleoducto SUMED en Egipto, cuentan con una capacidad inferior y podrían incrementar los costos y tiempos del transporte.
De acuerdo con proyecciones del economista Mohamed Shadi, cualquier interrupción en Bab el-Mandeb podría elevar considerablemente los precios del petróleo Brent, desde 120 dólares el barril con un cierre parcial del 25 %, pasando por 145 dólares con un cierre a la mitad, hasta 229 dólares en caso de un bloqueo total.
Según el politólogo Paul R. Pillar, este escenario favorece a Irán en su rivalidad con Estados Unidos, dado que incrementos en el precio del petróleo repercuten en la economía estadounidense con mayor inflación y malestar social. Esto podría motivar a Washington a buscar un acuerdo con Teherán que garantice la libertad de navegación en las rutas estratégicas y el fin del conflicto en Yemen.
No obstante, la relación entre Irán y los hutíes no es de total dependencia. Estos últimos han actuado con autonomía, inclusive enfrentándose a consejos iraníes, y han desarrollado capacidades propias para la fabricación de armas. Por tanto, sus objetivos parecen centrarse principalmente en su conflicto con Arabia Saudita.
De esta manera, una posible negociación directa entre Estados Unidos e Irán podría complicarse si los hutíes mantienen su ofensiva y bloquean rutas marítimas. Es probable que tanto Washington como Riad deban tratar directamente con el movimiento hutí para buscar soluciones al conflicto y estabilidad en la región.
