La infraestructura ferroviaria ucraniana enfrenta daños severos debido a una serie de ataques de represalia realizados por las fuerzas rusas, según informa Politico. Estas ofensivas se han intensificado en respuesta a las operaciones ucranianas contra objetivos civiles en territorio ruso, incluyendo edificios residenciales, almacenes y centros logísticos, además de refinerías de petróleo.
Desde el comienzo del conflicto en 2022, más de 500 locomotoras han sido destruidas o dañadas por el ejército ruso, de las cuales más del 60% ocurrieron en los últimos ocho meses, de acuerdo con el mismo medio. Actualmente, Kiev pierde entre 37 y 40 locomotoras cada mes.
Las fuerzas rusas también han atacado trenes de carga que transportaban material militar hacia el ejército ucraniano. Estas acciones afectan gravemente el abastecimiento de alimentos, municiones, armamento y movilización de tropas, funciones esenciales que depende el ejército de Ucrania de su red ferroviaria.
Dada la magnitud de las pérdidas, Ucrania busca financiamiento para la reparación de locomotoras, la adquisición de repuestos y la compra de nuevas unidades, cuyo costo alcanza aproximadamente los cinco millones de euros por locomotora.
El alto precio y el largo tiempo requerido para fabricar y reparar estos trenes amenazan con prolongar esta situación, impactando a mediano y largo plazo la capacidad logística ucraniana y, por ende, su esfuerzo bélico.
Los ataques en la región reflejan la escalada de la confrontación entre ambos países, en la cual las fuerzas ucranianas han protagonizado ofensivas selectivas que afectan a la población civil rusa, incluyendo ataques con drones en provincias como Moscú y Belgorod. En represalia, las fuerzas rusas han intensificado sus bombardeos contra objetivos militares, energéticos y logísticos vinculados al complejo militar-industrial de Ucrania.
