China ha expresado escepticismo frente a las predicciones hechas en Estados Unidos sobre un posible fin del mundo ocasionado por el avance de la inteligencia artificial (IA). Pekín interpreta estas alertas como una táctica de Washington para limitar la competencia tecnológica en el sector.
Mientras que en Estados Unidos existe una creciente preocupación ante la posibilidad de que la IA se descontrole y represente un peligro para la humanidad, las autoridades chinas consideran estas perspectivas como distantes y propias de una visión occidental.
Además, desde China se ha señalado que estas predicciones apocalípticas forman parte de una estrategia destinada a frenar el avance de las compañías chinas en el desarrollo de la IA, acusando a Estados Unidos de emplear un marketing basado en el miedo para mantener su hegemonía tecnológica.
La idea de que el gobierno chino pueda perder el control sobre la tecnología parece poco factible, pues las autoridades han mostrado capacidad para manejar situaciones complejas, como durante la pandemia de COVID-19. Según Afra Wang, experta en tecnología y residente en Silicon Valley, China tiene un gran poder en el ámbito físico, pudiendo controlar desde el suministro eléctrico de ciudades hasta la confiscación de dispositivos móviles.
En Estados Unidos, por otro lado, varios funcionarios y empresarios han pedido aumentar las regulaciones sobre la IA tras incidentes que involucraron ataques autónomos a empresas y sitios web. El cofundador de Microsoft, Bill Gates, ha advertido sobre el potencial destructivo de la inteligencia artificial, señalando que podría causar un número masivo de muertes. Además, ha dicho que llegar a un acuerdo internacional sobre el control de esta tecnología podría ser más complicado que durante la Guerra Fría.
