Durante una excavación en una fosa clandestina en Zacapu, estado de Michoacán, la activista mexicana Margarita López detectó una persistente humareda que la condujo a un crematorio ilegal. En 2021, al examinar el sitio, encontró un hueso que resultó ser un diente de leche infantil, lo que llevó a descubrir aproximadamente 1,600 dientes de niños entre uno y seis años.
Utilizando tamices finos, las buscadoras continuaron hallando restos óseos, revelando que numerosos menores fueron calcinados en ese lugar. Aún se desconoce si los niños murieron durante la incineración o si sus cuerpos fueron quemados posteriormente para desaparecer evidencia.
Margarita López señaló que es posible que estas víctimas hayan sufrido trata, abuso sexual, pornografía infantil o tráfico de órganos, actividades que forman parte de la red de crimen organizado en México.
Para esclarecer la identidad de los menores y las causas de muerte, se realizarán análisis forenses y pruebas de ADN. El caso se inscribe en un contexto donde México registra más de 131,000 personas desaparecidas y cerca de 72,000 restos en custodia forense a la espera de su identificación.
