El hígado desempeña un papel fundamental en el filtrado de sustancias y el metabolismo, aunque sus señales de advertencia suelen ser poco evidentes. El consumo de alcohol y bebidas azucaradas dificulta su funcionamiento, por lo que es importante identificar opciones que puedan ayudar a su cuidado diario. Estudios científicos han relacionado cinco bebidas con efectos beneficiosos para la salud hepática.
El café, especialmente sin azúcar, es una de las bebidas más investigadas. Un estudio realizado por el centro médico Cedars-Sinai en Los Ángeles, que incluyó a más de 350.000 adultos, reveló que consumir más de cinco tazas diarias se relacionaba con una reducción del 32% en el riesgo de cirrosis y un 47% menos de riesgo de carcinoma hepatocelular.
El té verde también ha mostrado efectos positivos, particularmente en personas con hígado graso. Investigadores de la Universidad de Ciencias Médicas de Shiraz, en Irán, identificaron que su consumo regular reduce las enzimas aspartato aminotransferasa (AST) y alanina aminotransferasa (ALT), indicadores clave de inflamación o daño hepático.
En cuanto al jugo de remolacha, un estudio de 12 semanas con 180 pacientes con hígado graso no alcohólico, llevado a cabo por la Universidad Politécnica de Sulaimani en Irak, indicó que quienes combinaban una dieta mediterránea con jugo de remolacha presentaban una disminución en la acumulación de grasa hepática. Además, se observaron mejoras en los niveles sanguíneos, incluyendo una reducción de ALT, colesterol LDL y triglicéridos, así como un aumento del colesterol HDL.
El agua con semillas de chía, aunque no destacada por su sabor, mostró beneficios en un pequeño ensayo del Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez en México. La ingesta diaria de 25 gramos de semillas molidas durante ocho semanas ayudó a mejorar el hígado graso en el 52% de los participantes y redujo la cantidad de grasa en sangre.
Finalmente, el agua con limón, una opción sencilla para incluir en la rutina diaria debido a su contenido de vitamina C, evidenció efectos positivos en un estudio con 84 personas con hígado graso realizado por la Universidad Xi’an Jiaotong en China. La ingesta de 1.000 mg diarios contribuyó a disminuir las enzimas AST y ALT y mejoró la resistencia a la insulina.
Estas bebidas no constituyen un tratamiento curativo por sí solas, pero diversos estudios las han vinculado con un perfil hepático más saludable y podrían ser consideradas dentro de un estilo de vida equilibrado para preservar la función del hígado.
