El presidente de China, Xi Jinping, llegó a Washington para sostener un encuentro con el mandatario estadounidense, Donald Trump, que se realizará este jueves. La visita coincide con el anuncio del secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, sobre la extensión hasta el 10 de enero de la tregua comercial vigente entre ambas potencias.
A pesar del ambiente protocolar, ambos líderes acuden a la cumbre con estrategias económicas y geopoliticas definidas. Xi Jinping se encuentra en preparación para un cuarto mandato al frente del Partido Comunista de China, proyectando un horizonte de otros cinco años en el poder. En contraste, Trump enfrenta presiones internas derivadas de las elecciones de medio término y el prolongado conflicto con Irán.
Entre las herramientas de presión de Xi destacan las tierras raras, fundamentales en la cadena de suministro global y en la fabricación de tecnología militar. China controla la extracción y procesamiento de estos minerales estratégicos, situación que EE.UU. aún no ha sabido contrarrestar completamente. La dependencia estadounidense de estos recursos se ha evidenciado más durante la guerra contra Irán, donde las reservas de munición han disminuido notoriamente.
Por su parte, Trump cuenta con la potestad que le otorga una ley que autoriza imponer aranceles de hasta el 100% a naciones que colaboren con Rusia e Irán. Además, mantiene abierta la posibilidad de aprobar un paquete de armas para Taiwán valorado en aproximadamente 14.000 millones de dólares, luego de un envío de 11.000 millones de dólares el pasado diciembre.
A pesar de estas diferencias, analistas estiman que esta cumbre tiene un enfoque más orientado a estabilizar la relación bilateral que a intensificar la competencia. Mary E. Lovely, investigadora del Peterson Institute for International Economics, señaló que el objetivo principal es mantener la tregua establecida en Busan y acelerar la normalización del suministro de minerales estratégicos desde China hacia EE.UU.
Con miras a continuar el diálogo constructivo, se espera que durante la reunión pueda anunciarse un mecanismo comercial destinado a reducir los aranceles mutuos sobre productos valorados en 30.000 millones de dólares, favoreciendo así la cooperación entre las dos economías más grandes del mundo.
