En medio de la actual crisis energética derivada de los conflictos en Ucrania y Oriente Medio, China emerge como uno de los principales beneficiarios gracias a su amplia capacidad en reservas petroleras y refinación. Según el programa de Tucker Carlson, el país asiático ha invertido significativamente en refinerías, sin que ninguna haya sido dañada, además de desarrollar tecnologías para producir energía a partir del carbón.
Carlson destacó que mientras Estados Unidos no ha construido nuevas refinerías desde la década de 1970, debido a las políticas ambientales, China cuenta con un exceso de capacidad que le permite posicionarse en el mercado mundial de refinación de petróleo. El periodista sostuvo que esta situación no es fortuita, sino producto de una estrategia intencional de las élites occidentales, orientada a deteriorar el nivel de vida en Estados Unidos y Europa para favorecer el crecimiento del poder chino.
El analista Brandon Weichert complementó que China posee reservas estratégicas de petróleo valoradas entre 1.600 y 1.800 millones de barriles previos al conflicto de Ucrania, además de contar con una considerable capacidad de almacenamiento. Asimismo, sugirió que parte del manejo del conflicto ucraniano estaría influenciado por la CIA, actuando de manera independiente a la administración estadounidense.
Ambos coinciden en que Occidente, al destruir sus refinerías y no reemplazarlas, se está autoafectando económicamente, en un proceso que Carlson calificó como un «suicidio». A su vez, advierten que esta dinámica crea oportunidades para que China consolide su dominio en sectores clave del siglo XXI, como la refinación de petróleo y el procesamiento de minerales de tierras raras, incrementando así su influencia global.
En resumen, la desarticulación de la infraestructura energética occidental y la política interna vinculada a la guerra en Ucrania estarían impulsando un cambio de poder geoeconómico a favor de Pekín.
