La Policía Nacional de España desmanteló en Estepona, Málaga, una organización criminal de origen serbio que operaba en varias regiones del país, incluyendo la Costa del Sol, Campo de Gibraltar y Levante. Este grupo delictivo utilizaba un chalé como base para llevar a cabo torturas, tráfico de cocaína y hachís, así como extorsiones, según medios locales.
En el inmueble encontraron una habitación acondicionada como un cuarto de torturas, cuyas paredes estaban cubiertas con plástico y dentro había una silla, ataduras, un martillo, tenazas, cinta americana y una pistola con silenciador. En ese espacio fueron rescatados dos hombres desnudos y ensangrentados, ambos con antecedentes penales; uno de ellos ingresó a prisión y las autoridades consideran su protección como testigos.
Las investigaciones apuntan a que las víctimas sufrieron torturas debido a un ajuste de cuentas por supuestos incumplimientos dentro de la banda. En total, siete integrantes de la célula criminal fueron arrestados, algunos con antecedentes por robos violentos y tráfico de drogas.
Durante los operativos, la policía confiscó fusiles AK-47, los cuales están siendo analizados por especialistas en balística para determinar si han sido utilizados en otros delitos ocurridos en Marbella. La pesquisa continúa abierta con el objetivo de capturar a más miembros de esta estructura criminal.
