Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, declaró este miércoles que las medidas adoptadas por el expresidente estadounidense Donald Trump no lograron debilitar a la República Islámica, sino que, al contrario, reforzaron su influencia global. Según Rezaei, estas acciones han posicionando a Irán como una de las naciones más poderosas, ubicándose como la cuarta potencia mundial.
El funcionario calificó las provocaciones de Trump contra líderes, infraestructuras y embarcaciones iraníes como intentos de un «agresor derrotado» por encubrir sus propios fracasos, y aseguró que esas actividades criminales no debilitaron ni socavaron la autoridad iraní.
Estas declaraciones ocurren en un clima de creciente tensión entre Irán y Estados Unidos. El pasado sábado, Rezaei informó que Teherán comunicó a Washington siete condiciones para entablar negociaciones, incluyendo el fin de hostilidades en todos los frentes, la liberación de activos iraníes congelados, el levantamiento del bloqueo naval y el compromiso de no interferir en asuntos internos. Estas demandas fueron transmitidas a EE.UU. a través de Catar y se espera una respuesta.
Además, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, declaró que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado hasta que Estados Unidos acepte dichas condiciones y cumpla sus compromisos.
Desde Washington, el presidente Donald Trump afirmó estar en una «fase de toma de decisiones» respecto a Irán, deslizando tres opciones posibles: aniquilar al país, permitir que su economía colapse o alcanzar un acuerdo. También manifestó disposición para reunirse con el presidente iraní Masud Pezeshkian durante la Asamblea General de Naciones Unidas.
Finalmente, medios estatales iraníes reportaron un encuentro entre el canciller Abbas Araghchi y Witkoff en el marco de esta Asamblea. La situación pone en relieve la complejidad y tensión de las relaciones entre ambos países y la importancia estratégica del estrecho de Ormuz en este conflicto.
