Ali Bahreini, representante permanente de Irán ante la Oficina de la ONU en Ginebra, acusó a Estados Unidos de incurrir en crímenes de lesa humanidad mediante acciones militares y sanciones económicas contra la República Islámica. Durante la 63.ª sesión del Consejo de Derechos Humanos, Bahreini calificó el uso intencional de la coerción económica contra la población iraní y la intervención en disturbios internos como violaciones graves.
El diplomático iraní afirmó que la crisis que ha sufrido su país, desde conflictos bélicos hasta problemas económicos, ha sido en gran parte provocada y alimentada por Washington, con impactos negativos sobre la soberanía, la estabilidad social y la seguridad regional.
Además, Bahreini se refirió al ataque conjunto estadounidense-israelí del 28 de febrero de 2026, señalándolo como un episodio que representa uno de los capítulos más oscuros en la historia, con múltiples violaciones del derecho internacional humanitario. Denunció bombardeos a escuelas, destrucció de infraestructura energética, asesinatos de funcionarios y ataques a civiles en lo que describió como una «guerra asimétrica».
En cuanto a las manifestaciones ocurridas en Irán en enero, el representante iraní explicó que comenzaron pacíficamente, pero derivaron en disturbios violentos debido a la interferencia extranjera, recordando que autoridades estadounidenses reconocieron públicamente el envío de armas destinadas a los manifestantes, lo cual escaló los conflictos y precedió a la agresión militar.
Finalmente, Bahreini demandó rendición de cuentas a los responsables y pidió a la comunidad internacional condenar estas acciones calificadas como criminales contra la nación iraní.
