El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, abrió la posibilidad de realizar una reforma integral en la estructura de gobernanza del organismo, luego de la crisis interna que surgió en torno al Mundial 2026. La tensión se produjo tras la propuesta, que finalmente fue descartada, de introducir capital privado en los derechos comerciales de las competiciones principales de la FIFA.
En una carta dirigida al Consejo de la FIFA y a los presidentes de las 211 federaciones miembro, Infantino propuso analizar una revisión independiente y externa del marco de gobierno vigente. También planteó iniciar un proceso de consulta estructurado, con plazos definidos, que incluya a confederaciones, federaciones y demás actores involucrados.
Este eventual análisis examinaría el rol del presidente, el Bureau, el Consejo y el Congreso en la toma de decisiones estratégicas, con el objetivo de desarrollar mecanismos que refuercen la transparencia, la participación y la rendición de cuentas. Las primeras propuestas derivadas podrían ser discutidas en la reunión del Consejo programada para el 15 de octubre.
La propuesta surge tras la polémica generada a raíz del proyecto que buscaba vender un 20 % de los derechos comerciales a inversores privados, incluyendo los relacionados con la Copa del Mundo, idea que desencadenó la oposición de organismos como la UEFA, la AFC y la Concacaf y que finalmente se eliminó en julio.
Infantino aclaró que dicha iniciativa nunca fue aprobada formalmente y que su divulgación prematura causó malentendidos y preocupación. Confirmó que el plan fue cancelado y no será retomado.
Como consecuencia, el liderazgo de Infantino fue cuestionado públicamente, y la UEFA incluso amenazó con boicotear competiciones organizadas por la FIFA. Aún así, el dirigente reafirmó su compromiso con la gestión de la FIFA y expresó su confianza en los logros futuros en conjunto con los miembros del organismo.
