El presidente del Consejo Político Supremo de los hutíes, Mahdi al Mashat, anunció este domingo que el movimiento continuará su ofensiva para poner fin a la agresión y al bloqueo impuesto por Arabia Saudita. Al Mashat advirtió que las medidas se intensificarán y adoptarán formas más severas.
Según informes, los hutíes han instalado minas y trincheras en las cercanías del estrecho de Bab el Mandeb, con el objetivo de consolidar el territorio que han conquistado. El funcionario subrayó que estas acciones responden a demandas legítimas que no están dispuestos a abandonar, aun a costa de altos sacrificios. Aseguró además que la navegación en el mar Rojo y el estrecho de Bab el Mandeb sigue siendo segura para el comercio internacional, excepto para embarcaciones sauditas consideradas enemigas.
El conflicto entre los hutíes y Arabia Saudita escaló desde julio, marcando el fin de una frágil tregua que desde 2022 mantenía congelados los combates en Yemen. Durante este periodo, el grupo hutí incrementó las presiones sobre Arabia Saudita y amplió sus ataques contra objetivos relacionados con el reino, mientras las fuerzas sauditas aumentaban sus operaciones militares en Yemen.
La semana pasada, los hutíes tomaron el control de la ciudad portuaria de Moka, ubicada en la costa occidental de Yemen. Esta captura fortalece su dominio sobre el estratégico estrecho de Bab el Mandeb, una ruta marítima vital que conecta el mar Rojo con el canal de Suez y es crucial para el transporte de petróleo y mercancías entre Europa y Asia.
Por otra parte, el oleoducto Este-Oeste, que conecta las zonas petroleras orientales de Arabia Saudita con el puerto de Yanbu, ha sido blanco de varios ataques recientes que obligaron a suspender su operación. Esta infraestructura es fundamental para el reino, especialmente para exportar petróleo evitando el estrecho de Ormuz, una zona de alta tensión debido a la disputa entre Estados Unidos e Irán.
