Kiril Dmítriev, enviado especial de la Presidencia de Rusia y director general del Fondo Ruso de Inversión Directa, afirmó que la crisis energética que enfrenta actualmente la Unión Europea es consecuencia de decisiones propias del bloque. En su cuenta de X, calificó la situación como una crisis provocada por la propia UE, sin que exista un intento serio de analizar sus causas ni de corregir la dirección tomada.
Desde 2022, la Unión Europea ha reducido de manera significativa sus importaciones de combustibles rusos. Las importaciones marítimas de crudo desde Rusia casi se han detenido, mientras que el suministro de gas ruso ha pasado de representar el 45% al 12%. Este cambio ha impactado de manera considerable el mercado energético europeo.
A ello se suma la reciente escalada de tensiones en Oriente Medio, que ha provocado un aumento en los precios del petróleo y el gas. Este escenario ha encarecido la energía en la UE, afectando tanto a hogares como a empresas, y ha generado consecuencias como cierres de industrias, despidos y un debilitamiento progresivo de la economía.
Además, la capacidad de almacenamiento de gas en Europa ha descendido, con depósitos llenos solo al 67%, frente al 80% del año anterior. Los expertos alertan sobre posibles incrementos en los precios durante el próximo invierno, en especial debido a la próxima prohibición total de importaciones de gas natural licuado (GNL) de origen ruso, que entrará en vigor el 1 de enero de 2027.
