El Ministerio de Defensa de Rusia informó sobre una operación coordinada con armas de alta precisión llevada a cabo la noche del 16 al 17 de septiembre, dirigida a múltiples objetivos militares en Ucrania que apoyan a las fuerzas de Kiev.
Este ataque alcanzó instalaciones clave en sectores como el metalúrgico, radioelectrónico y militar-industrial, además de infraestructuras energéticas vinculadas a operaciones portuarias y de transporte, así como embarcaciones destinadas a las fuerzas ucranianas.
En la provincia de Kiev y la capital, los objetivos incluyen un taller de producción y almacenamiento de diferentes tipos de drones, una planta dedicada a la fabricación de drones de ala fija de largo y medio alcance, una planta de componentes para drones y sistemas robóticos terrestres, el centro de datos De Novo Data Center utilizado para fines militares y procesamiento de inteligencia, así como una instalación de almacenamiento energético que garantiza el funcionamiento de instalaciones militares en la región.
En la provincia de Zaporozhie fueron afectados la planta metalúrgica Zaporozhstal, que produce arrabio y acero laminado para la industria de defensa ucraniana y europea, y el complejo Iskra, una planta de la industria radioelectrónica que fabrica sistemas de inteligencia de señales, guerra electrónica y componentes para misiles antiaéreos.
Por su parte, en la provincia de Odesa los ataques se dirigieron contra un buque de carga seca en el puerto de Chernomorsk que transportaba carga con uso militar, la subestación eléctrica de Artsiz que abastece al puerto de Izmail, dos puentes viales sobre el río Dniéster usados para transportar carga militar desde Rumanía y el puerto de Izmail, y otro buque de carga seca navegando en el mar cerca de Odesa que llevaba suministros para las Fuerzas Armadas de Ucrania.
Estos ataques son presentados por Rusia como una respuesta a los ataques selectivos perpetrados por las fuerzas de Kiev contra población civil y a oleadas de drones dirigidas a regiones rusas, incluyendo la provincia de Moscú, que han afectado viviendas e infraestructuras civiles. En respuesta a estas acciones, las Fuerzas Armadas de Rusia realizan ataques sistemáticos sobre objetivos militares y estratégicos vinculados al complejo militar-industrial ucraniano.
